martes, 20 de marzo de 2012

¿Quién se ha llevado mi queso?


Es el título de esta entrada el ídem de un libro de autoayuda que estuvo de moda a principios de este milenio. Era la época en que se acababa de pinchar la burbuja tecnológica y el mercado estaba sufriendo importantes cambios.
Básicamente, relataba la historia de unos ratones acostumbrados a comer un trozo de queso en un determinado lugar de donde viven.
Un buen día, al ir a buscar su trozo de queso, descubren con estupor que no está.
Es el momento de decir:” Ya notaba yo que cada día quedaba menos queso”.
Ante tal contrariedad, la fábula describe  dos posibles actitudes:
La pasiva (si alguien se lo llevó, ya lo volverá a traer) y la proactiva (vamos a buscar el queso antes de que muramos de hambre).
También en mi situación presente me encuentro en un momento de cambio debido a mi accidente vascular cerebral.
En mi caso, el queso que se han llevado es el fallo cerebral que me impide mover todo el lado izquierdo de mi cuerpo.
También me encuentro en la disyuntiva de dos posibles actitudes: La pasiva (ya volverá a funcionar) y la proactiva (hagamos que el trozo de cerebro que aún está bien asuma las funciones del que está deteriorado.
Como no podía ser de otra manera, he optado por la segunda.
Es así como – aunque con dificultades- consigo mover mi pierna izquierda. No así los dedos del pie.
Gott sei Dank, tengo el soporte moral de las personas que me quieren y por las que vale la pena luchar.

A veces hay gente que me dice que debo hacerlo- sobretodo- por mí pero yo no estoy de acuerdo. Aunque me quiero mucho y tengo un alto concepto de mí mismo, no me quiero lo suficiente como  para ser mi propio objetivo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Se hace camino al andar



Así reza un conocido poema de Antonio Machado que dio lugar a una canción con esa misma letra
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Dos cosas que nunca he sido y creo que nunca llegaré a ser son: Valiente e hipocondríaco. Supongo que por eso, en ningún momento de mi accidente llegué a pensar en que algo grave me había sucedido. La primera vez que lo pensé fue cuando una limpiadora del clínico me preguntó si había tenido un accidente de moto.
“Aquí vienen muchos accidentados de moto” me dijo. En ese momento, recuerdo que me asusté y busqué en mi espalda a ver si sentía algún dolor.
Más adelante, en una sesión de fisioterapia, la terapeuta me dijo que lo que tenía que conseguir era caminar.
Eso me hizo pensar que tal vez no podía, como así era.
En la Guttmann lo pasé muy mal en el bipedestador, donde llegué a vomitar en dos ocasiones.
En mi etapa de Collserola, los fisios me han hecho caminar con y sin férula, calzado y descalzo.
Dentro del agua es el único sitio donde camino sin ningún tipo de ayuda.
Los fisios no son partidarios de dejarme caminar porque dicen que lo hago mal, como ellos dicen, con rotación externa que en lenguaje llano diríamos patizambo.
Sabiamente, mi médico rehabilitador – la Doctora Bascuñana – me dijo que la mejor manera de aprender a caminar era caminando y me prescribió una férula que evita el pie equino y me permite caminar relativamente bien y, al ser de media caña, me permite también sentarme.
Es así como por dentro de casa me muevo caminando, con férula y bastón, pero puedo prescindir de la silla de ruedas.
También por dentro de T.R.A.C.E. me muevo caminando y puedo salir a la pizarra.
No me veo aún dando clases en la Universidad pero más bien por los recortes presupuestarios de aquélla, ya que han prescindido de todos los profesores contratados.
A eso hay que añadir que, si una comisión de peritos médicos dictaminó mi incapacidad para trabajar, será que realmente no estoy en condiciones de hacerlo.
Lo que sí comienzo a plantearme es ir al colegio a llevar o a recoger a los comestibles pues, aunque lento, sí me veo en condiciones de llegar a la parada del bus y subirme a uno de ellos. No así transportar ningún objeto, pues la mano derecha la necesito para sujetar el bastón y la izquierda no me funciona.
Sí podría trasportar una mochila a la espalda pero no sería capaz de quitármela y, de conseguirlo,  necesitaría ayuda la para volver a cargarla en los hombros.
Para nada me siento un in- o minus-válido aunque ya he asumido que sí soy una persona de movilidad reducida, situación que habría alcanzado igualmente al envejecer. El accidente, simplemente, me lo ha adelantado en el tiempo.
La parálisis de mi extremidad superior izquierda me impide jugar a ciertas cosas con los comestibles: No puedo jugar a batallitas de muñecos con Santi ni vestir/desvestir muñecas con Carolina.
También me impide utilizar una segunda muleta además de la que llevo en la mano derecha.
Eventualmente, si llegara alguna vez a volver a esquiar, tampoco podría agarrar un bastón con la mano izquierda.
En tal hipotético caso, no necesitaría la férula de la pierna puesto que las botas de esquí son suficientemente rígidas.
Tampoco puedo darle efusivos abracitos a Santi, pues sólo puedo abrazarlo con uno de los dos brazos.
Lamentablemente, los terapeutas ya me dicen que me vaya olvidando de volver a moverla.: El trozo de cerebro que la gobierna está dañado y eso no hay fármaco ni cirugía que lo arregle.
Pero lo que sí voy mejorando es mi capacidad de caminar, con ayuda (férula y bastón), pero caminar al fin y al cabo Y, si camino patizambo, tampoco me parece un defecto
traumático.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.


Adendum:
Miércoles, 4 de abril de 2012

Hoy en Collserola, Diana, mi terapeuta ocupacional, me ha hecho un comentario que me ha alegrado el día:”Llegaste aquí en silla de ruedas y ahora caminas"

martes, 14 de febrero de 2012

El día de los enamorados


Al igual que hace un año , me siento en la necesidad de dedicar mi entrada de hoy a la persona de la que me siento profundamente enamorado: Mi queridísima esposa y madre de mis hijos, Menchu.
No es para nosotros sólo el día oficial de los enamorados. También es el aniversario de la primera vez que salimos juntos: Un 14 de febrero de 1988. Se cumplen hoy, por tanto, 24 años. Fue circunstancial esa fecha pues fue el primer domingo desde que nos habíamos conocido, el domingo 7 de febrero de ese año.
Es Menchu, además de guapa, una persona encantadora, inteligente, cariñosa, simpática, vamos, la mujer perfecta .

Menchu y yo en el aparcamiento de El Tarter (Andorra) un fin de semana diferente al que nos conocimos pero también de 1988

Mucho ha sufrido Menchu por causa de mi accidente y sigue sufriendo mi lenta rehabilitación.
Además de dos hijos maravillosos, me ha dado lo mejor de su vida, su juventud y sus mejores años.
Ahora además comienzo a tomar consciencia de que, si sigo vivo, es también gracias a ella y tiempo hace que me di cuenta que sin ella nunca habría terminado mi tesis doctoral.



jueves, 9 de febrero de 2012

Germanofilia



Será por deformación profesional ya que fui profesor de Cálculo diferencial e integral pero  yo creo que nuestra vida en particular y el mundo en general son la suma infinita de acontecimientos infinitamente pequeños.
Así, hechos objetivamente irrelevantes si se consideran de forma aislada son los que van configurando nuestra existencia y afectando positiva o negativamente a las personas que tenemos próximas.
Sucedió hace muchos años en mi vida que era el primer día de clase de segundo curso de la Licenciatura de Físicas. Aunque yo solía ser puntual, aquel día no sé por qué llegué tarde.
La clase de Métodos Matemáticos de la Física II ya había comenzado y pocos asientos quedaban libres. Me fijé que quedaba uno en la segunda o tercera fila y fui allí a sentarme. Tenía al lado a Juan A.A.H. un compañero que conocía de primer curso y que me constaba era buen estudiante. Precisamente por llegar tarde, lo primero que le pregunté era sobre de qué iba aquella clase. Me lo indicó y ambos procedimos a prestar atención a las explicaciones del profesor.
Se daba la circunstancia que Juan era un hispano-alemán hijo de español y alemana y  nacido en Munich y que había cursado sus estudios en el Colegio Alemán de Barcelona. Ahí comenzó una amistad que habría de durar toda la carrera.
Como Juan era buen estudiante, puse en práctica aquello que se decía entonces de “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Esa frase hace tiempo que dejé de escucharla. Creo que lo que pasa es que ya no quedan árboles, ni buenos ni malos.
En mi vida profesional, tuve de buen árbol a F. Iglesias en mi primera etapa y, años más tarde, a Oscar S.
Yo me beneficiaba del saber de Juan y de sus impecables apuntes, conocidos en toda la Facultad por su pulcritud. Juan se beneficiaba de mi proximidad en que, de alguna manera, le hacía de secretario y de relaciones públicas.
Juan no tenía demasiados amigos en la Facultad a pesar de tener un trato muy agradable aunque supongo que existía una diferencia cultural- germánico él, mediterráneos los demás- que lo convertían en poco simpático. Su forma cuadriculada de pensar era, no obstante, una ventaja para unos estudios tan racionales como los de Física.
Aunque nunca he sido de carácter extrovertido, en la Facultad de Física me comportaba como si  fuera un relaciones públicas. En el país de los ciegos, el tuerto es el rey” dice la sabiduría popular.  Así que Juan se beneficiaba también de las relaciones humanas que yo le aportaba.
 Creo que nunca llegó a considerarme verdaderamente su amigo pero me hacía partícipe de sus aficiones germanófilas. Después de todo, el Alemán era su lengua materna y Alemania su país de origen. En aquellos tiempos, para mí los alemanes eran unos malvados  de los que nada bueno se podía esperar. El cine me había, sin duda, manipulado y, además, mi vecina de abajo era una alemana (mein Führer) de carácter insoportable. De modo que mi actitud inicial hacia Juan fue de rechazo. No se podía confraternizar con el enemigo. Con el paso de los años, no obstante, aprendí que, en lo que a Juan se refería, la maldad de los alemanes era un tópico que no se correspondía con la realidad. Tampoco su supuesta carencia de sentido del humor y su presunta personalidad fría y metálica.
Poco a poco fui aprendiendo aspectos positivos de los teutones muy alejados de lo que Hollywood y mi vecina de abajo nos enseñaban. Ese cambio de perspectiva respecto de los alemanes lo habría de volver a experimentar yo muchos años más tarde respecto de los franceses.
Así, con el paso de los años me he vuelto, no sólo germanófilo, sino también afrancesado. Supongo que eso me convierte en anglófobo  y puede que también en antisistema, marginado, inadaptado. Y puede que hasta en sociópata e- incluso- en antisemita. Así son los prejuicios y los  estereotipos.
Juan me transmitía su interés por la cultura alemana y llegó a apuntarme en la coral del Colegio Alemán de Barcelona. Yo no sabía ni Alemán, ni música pero era una actividad interesante y me contagió el interés por lo alemán, lejos  de la maldad que nos mostraba el cine y de la antipatía de mein Führer. Lo cierto es que en la coral nos reíamos mucho y llegué a aprender algo de música y palabras sueltas en Alemán:”zu spät” (demasiado tarde)”noch ein mal” (otra vez).
Así fue transcurriendo mi carrera. Yo, germanizándome y aprendiendo Astronomía que es lo que siempre había querido (la Astronomía, no la germanización, esto último fue más bien inesperado pues mein Führer me había hecho  a los alemanes aún más odiosos de lo que me había manipulado el cine).
Una vez terminada la carrera, comencé los estudios de doctorado.
Eso me llevó, en el verano de 1987, a Austria a un curso de verano  en un pueblito del Tirol llamado Alpbach. Los españolitos que fuimos al curso éramos los únicos que nos lo pagamos de nuestro bolsillo, cosa que les dio mucha pena a los responsables de la Agencia Espacial Austríaca (ASA), organizadores del curso.
Además, en Alpbach aprendí lo que es la belleza de lasa montañas del Tirol y me cautivó el lugar
Unos meses después de regresar de Austria, descubrí con agradable sorpresa un ingreso de la ASA en mi cuenta corriente por los gastos de mi viaje. Ese ingreso junto con mi admiración por los paisajes del Tirol provocó mi afición por Austria que me ha acompañado desde entonces.
De hecho, una de las pocas asociaciones a las que he pertenecido era Amics d’Àustria. Asociación que no sé si aún existe pero de la que llegué a pagar varias cuotas y con la que llegué a realizar un curso de Alemán en Graz (Deutsch in Graz).
También antes de nacer los comestibles Menchu y yo solíamos ir cada año a esquiar a Austria o Suiza. Luego, cada año hemos ido con los comestibles a pasar las vacaciones a Austria, generalmente, a Sölden a Haus Sternberger a la que Carolina llama cariñosamente La Casita de las Flores por sus muchas flores colgando de los balcones, típico de la mayoría de casas rurales del Tirol.
Como cada año, el del accidente teníamos también previsto ir a La Casita de las Flores cosa que supongo quedó grabado en mi subconsciente porque yo pensé, durante todo mi internamiento, que estábamos en Austria y a veces llamaba al personal sanitario en alemán.
Mi afición por lo alemán me llevó a matricularme de ese idioma en el Instituto Alemán y así fui superando cursos hasta superar el ZMP. En el Instituto Alemán tuve por compañeros y profesores ex- alumnos o ex profesores de la Escuela Suiza de Barcelona que me causaron muy buena impresión y acabaron determinando la escuela a la que he enviado a mis hijos a quienes me refiero en este blog como los comestibles.  Una de mis primeras preocupaciones al sufrir el accidente fue tratar de recordar lo que sabía de Alemán. La primera persona con quien lo puse en práctica fue mi amigo Thomas, papá de Victoria y Guillermo del colegio de los comestibles. Descubrimos con sorpresa para ambos que no sólo me podía expresar en Alemán sino que le expliqué mi recuerdo de intento de salida del garaje.
Se da la casualidad de que una profesora que tuve se llamaba Annette Guttmann, que, además es la mamá de Sofía, compañera de clase de Santi.
No sé si sería cuando me dijeron que iba a ir a la Guttmann pero recuerdo que soñé que Annette era una enfermera que me atendía.
Posteriormente coincidí con varios pacientes con los  que pude practicar el alemán: En la Guttmann, Kristen de Heidelberg y Roland de Karlsruhe,
Tenía una buena relación no sólo  con ella sino también   con su marido Ray y sus padres Singe y Jan, con quienes también hablaba en alemán. .
Valeria (colombiana de padre suizo, atropellada en Barcelona durante unas vacaciones).
Con Kristen y con Roland, traté de averiguar cómo se decía en alemán lo que me había pasado.
Con Kristen intenté averiguar cómo se decía en alemán lo que me había pasado. De Kristen creí entender que había sufrido un Kopfschlaganfall, que vendría a traducirse por accidente de golpe en la cabeza. Luego Roland me dijo que schlag significa golpe pero también puede traducirse por ataque, así que Kristen debía haber sufrido lo mismo que yo: Un accidente vascular cerebral, o un ataque a la cabeza. De hecho, en el diccionario, schlaganfall aparece como síncope.
Nunca entendí por qué había venido a curarse a España en lugar de hacerlo en Alemania, pues para sus padres era un engorro venir desde Heidelberg a verla.
Con Roland aprendí que lo que yo había sufrido también podría denominarse Gehirn infarkt (infarto cerebral) y ése es el término que utilizo cuando se lo explico a mis amigos alemanes. Desconozco completamente si el término ictus significa algo en Alemán

Varias veces hemos ido con los comestibles de vacaciones a Austria o Suiza, y antes de tenerlos Menchu y yo solíamos ir a esos países a esquiar. En Austria, íbamos a Sölden a Haus Sternberger  a la que Carolina llama La Casita de las flores, por sus muchas flores colgadas en los balcones, típico de las casas del Tirol.
Así las cosas, con el paso de los años, he ido germanizándome y germanizando a mi familia, hasta el punto de llevar a mis hijos a una escuela donde la lengua vehicular es el alemán.
Supongo que en uno o varios momentos, mi madre me explicó alguna perrería que le había hecho mein Führer porque yo soñaba constantemente con ella y la veía en mis sueños fastidiándome y complicándome la recuperación. Un día se lo expliqué a mi hermana Clara y me dijo: mein Führer está en su casa y por aquí no ha venido, pero yo no sé qué me contaría mi madre porque en mis sueños también aparecían sus hijos. A Clara llegué a decirle que uno de los hijos me había atendido pero me respondió que no trabajaban allí.
Pero líbreme Dios de acusar en falso a mi propia madre pues estoy partiendo de un supuesto del que podría ser, acaso, tal vez.
Suponiendo que recuerde bien lo que soñaba y que mis sueños estaban realmente relacionados con lo que me contaban quienes me visitaban sería correcto lo que he dicho más arriba. Pero eso no deja de ser un supuesto muy supuesto con escasa probabilidad de ser real.
Sobre el multilingüismo, no sé qué filósofo europeo ha definido lo que él llama lengua personal adoptiva , pues nos dirigimos a un mundo donde el inglés es cada vez más necesario pero menos suficiente. En mi caso, está claro que mi lengua materna es el castellano, el catalán lo he aprendido en la calle, el inglés en el colegio y leyendo mucho, el Francés, trabajando en una empresa francesa 15 años y mi lengua personal adoptiva es, obviamente, el alemán.
Algún día nuestros hijos se preguntarán ¿por qué nuestros padres nos mandaron a la Escuela Suiza? Respuesta: porque papá llegó tarde a clase el primer día del segundo curso de la licenciatura de Ciencias Físicas.
Raras veces he necesitado utilizar el idioma alemán, salvo cuando hemos ido por esas tierras de vacaciones.
Ahora me sirve para hacer los deberes con los comestibles y también lo utilizo esporádicamente en este blog.
En la sociedad laicista en que vivimos parece que ofende mencionar el nombre de Dios.
Por eso utilizo expresiones equivalentes en alemán:
Gott sei Dank: Gracias a Dios
Wenn (es) Gott will: Si Dios (lo) quiere
También durante unos meses trabajé para una empresa alemana vendiendo aquí su software.
Aún conservo amigos de allí con quienes esporádicamente chateo en Facebook

Nicht alle waren mörder (no todos eran asesinos) explica  en primera persona las vivencias de un niño judío y su madre en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Como su título indica, da una visión positiva de la situación en la que, a pesar de todo, se  encontraban ambos y ambos sobreviven a la guerra. No así el padre/esposo que fallece de enfermedad en un campo de concentración.

Díscúlpeseme ahora echar una de arena después de haber echado la de cal.
Esto es:
Cuando se conoce a mein führer y se la tiene de vecina de abajo durante varias décadas se comprende que aquel actor fracasado nacido en Austria y que ejerció de cabo del ejército alemán durante la primera guerra mundial se encontró con un sustrato social receptivo a sus delirios.
Ciertamente pues, no todos fueron asesinos pero sí tuvieron que haber muchos colaboradores necesarios.

Finalmente, creo que sí procede en esta entrada animar a Mariano que se convierta en Deutschsprechendegrupführer y nos brinde a los usuarios de T.R.A.C.E. la oportunidad de practicar la lengua de Göthe.

Adendum:                                                                                    Martes 14 de febrero de 2012
Sí recuerdo de mi estancia en el hospital que yo estaba convencido de estar en La casita de las Flores y llegué a preguntarle a una terapeuta si realmente vivía en Hauss Sternnberger, a lo que me respondió: No, yo soy de Bellvitge.
Finalmente, mi amigo Thomas me ha explicado que lo que yo tuve fue un Schlaganfall, que es como se dice ictus en alemán, igual que Kristen .Buscando mucho en internet, he aprendido que en Inglés, stroke es un derrame cerebral.

Permíaseme finalmente volver a agregar otra de cal después de la de arena.
Y es que cuando se conoce a un teutón encantador Thomas T. cuesta imaginar que sus progenitores fueran unos monstruos como mein Führer, digna de todos los tópicos sobre los alemanes. No creo que ella llegue a leer nunca estas líneas pues no la imagino navegando por internet pero acaso sus hijos sí lleguen a hacerlo pues son jóvenes y estas tecnologías les deberían ser familiares.


Mi teoría de que soñaba con las cosas que me contaban se me ha demostrado falsa.
Hoy he  visto la película Agora de Alejandro Amenábar y se ve que estuvo de moda mientras yo estaba en la UCI.
Menchu me ha contado que quienes venían a visitarme me la explicaban porque trata de la vida de una astrónoma –Hypatia- del siglo I.
Sin embargo yo no tengo ningún recuerdo de nada que pueda parecerse a lo que he visto en la película




jueves, 19 de enero de 2012

Hazlo o no lo hagas pero no lo intentes

Es el título de esta entrada probablemente una de las frases más conocidas de la historia del cine.
Como todo el mundo sabe, se la dice Yoda (maestro Jedi) a Luke Skywalker (aspirante a caballero Jedi) estando en el planeta Dagobah en el Imperio contraataca.
Es a mi entender también el resumen de la filosofía de vida WASP y es lema de algunas marcas comerciales (just do it).
Quienes vivimos cada día como un reto de superación respecto del día anterior nos vemos en la necesidad de aplicarlo constantemente.
Toda mi vida he sido poco hábil manualmente.
Ahora con todo un lado de mi cuerpo que se niega a hacerme caso,  me he vuelto aún más patoso.
Es por eso que en mi proceso de rehabilitación, lo que llevo peor es lo que los terapeutas (ocupacionales) denominan Actividades de la Vida Diaria (AVD’s) y que en la Guttmann llaman transferencias.
Esto es:
- Vestirme/desvestirme
-Asearme
Se da en mi caso el agravante de que soy miope y necesito gafas de potente graduación.
Como  para ponerme la camiseta, necesito quitarme las gafas, se me complica aún más la operación.
En la Guttmann, mis compañeros de terapia me iban indicando los errores que cometía en mi proceso de vestirme.
En particular, Baruc y Jacob me iban diciendo lo que hacía mal:
Santi te estás poniendo la camiseta doblemente del revés (lo de dentro para afuera y lo de delante para detrás).

De Baruc tengo otra anécdota simpática y es que acostumbraba a llevar una camiseta donde lucía:”just do it…tomorrow”.En la Guttmann, mi terapeuta ocupacional (Javi) me daba indicaciones sobre cómo ponerme la camiseta y/o los calcetines y/o el calzado y luego me decía: Pues venga, inténtalo.
A lo que yo le replicaba con la anécdota de los Jedi.
Eso me proporcionó una inmerecida fama de cinéfilo.
La AVD que practicaba en Collserola era afeitarme (con cuchilla, para ajustar la perilla) pero es una actividad que ya me la hemos dado por superada y ahora vuelvo a lo de la camiseta  pues cuando estuve en la Guttmann era verano y sólo practiqué con la manga corta.

sabiduría de Yoda debemos ponerla en práctica frecuentemente para superar cada día la marca del día anterior

sábado, 14 de enero de 2012

Resocialización

Como ya comenté en otra entrada , quienes estamos afectados de algún tipo de paraplejia – por la causa que sea- vivimos – en cierta manera- bajo arresto domiciliario, cosa que nos mantiene durante algún tiempo fuera de la sociedad ( a mí me gusta utilizar términos astronómicos y prefiero decir fuera de órbita).
Eso nos obliga a llevar a cabo un proceso de resocialización para reintegrarnos a la sociedad.
En mi caso, Menchu decidió por mí apuntarme a T.R.A.C.E.(associació cat. traumatisme cranioencefalic i dany cerebral sobrevingut)  que es donde me enseñaron a hacer este blog.
También me ha permitido  T.R.A.C.E. conocer personas encantadoras como mi fiel seguidor Manel.
Otra actividad que realizo en esta asociación es repasar  la conversación de los idiomas inglés y francés para no olvidar lo (poco) que había llegado a saber.
Creo que viene a cuento insistir a Mariano para que lidere (führen) un grupo de conversación en alemán.
Es así como el viernes previo a las elecciones del 20N en inglés repasamos el verbo to be:

Yo voto
Tú ganas
Él pierde
Nosotros nos jodemos
Vosotros os forráis
Ellos van al paro
Supongo que al leer esto no faltará quien piense que realmente estamos mal de la cabeza.


 
Aprender/repasar idiomas  es una actividad que los lesionados cerebrales podemos realizar para reintegrarnos a la sociedad.

sábado, 7 de enero de 2012

Los Reyes son los hijos

 

Ayer fue el día de Reyes, fecha mágica para la mayoría de niños en nuestro país.
En mi familia, esta fiesta se celebraba poco por haber vivido en América donde tal fiesta no existe.
Desde que tenemos hijos, la celebramos intensamente porque a ellos les hace mucha ilusión.
Viene hoy a mi memoria, no obstante la festividad de Reyes de 2010 que pasé internado en el hospital Clínico.
Recuerdo que el Doctor Cordero me dijo: ¿Sabes qué día es hoy?
Pues día de Reyes… por lo tanto…6 de enero, le dije.
Recuerdo que ese día  vino a verme toda la familia y los comestibles me trajeron regalos.
De niño me habían contado que los Reyes eran los padres pero desde el 6 de enero de 2010 creo que los Reyes son los hijos.
Además de eso, recuerdo en particular la visita de mi hermano Ignacio pues me dio mucho que pensar, cosa que ya expliqué en otra entrada Ignacio tiene un hijo con el que gusta de celebrar intensamente la festividad de Reyes.
Que ese día lo dejara todo para venir a verme fue algo que me enterneció tal y como explico en dicha dicha entrada.
)
Cuando era pequeño y estudiaba primaria, mis compañeros de clase me contaron que los reyes eran los padres. Con mi exagerado sentido de la abstracción, yo me tomé esa frase en sentido alegórico y no entendí su verdadero significado hasta fechas relativamente recientes. Y total, por poco tiempo, pues desde el 6 de enero de 2010 creo firmemente que los reyes son los hijos.
Incluso yo mismo, como hijo, me he comportado como Rey Mago.
Recuerdo aún la última festividad de Reyes que pasé en casa de mi madre (6 de enero de 1990). Fue 1990 el año que me casé con Menchu y abandoné la casa familiar.
En previsión de tal, salí con Menchu a comprar unos regalitos que estuvimos envolviendo en casa de sus padres, ahora mis suegros.
Recuerdo  por la mañana a mi madre gritar emocionada: “¡Vinieron los Reyes!”.
Y a mi hermano Ignacio responder:”Pues yo no he sido”.
Y total, lo único que le había puesto era un fuet envuelto en papel de regalo. Y es que a mi madre sólo le hacen ilusión cosas que se puedan comer.

Sí estoy de acuerdo con el tópico de que un día de Reyes sin niños no tiene gracia, pues mientras no tuvimos hijos, Menchu y yo apenas celebrábamos esta fiesta. Sólo la celebrábamos por sus padres, personas generosas donde las haya.

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